Selected Authors
December 1, 2003
Documentary
transcript
Novena Noche de Noviembre
El arte de Gottfried Helnwein
Gottfried Helnwein – “La Novena Noche de Noviembre” fue siempre un tema que frecuentó mi niñez y mi juventud en Viena. Porque nací en 1948, al finalizar la guerra, y Viena era un lugar oscuro y triste en aquel momento. Recuerdo que de niño, pensaba siempre que había nacido en el limbo. Todos se veían deprimidos, muchas casas derrumbadas aún no habían sido reconstruidas. Y nunca se escuchaba a nadie reír o cantar. Parecía que en Austria luego de la guerra, y creo que en Alemania fue muy similar, las personas habían perdido su memoria, habían perdido la capacidad de hablar, de decir, de reflejar. Era demasiado. Y recuerdo un día en el que vi un par de personas pasar caminando frente a mi casa, y se veían realmente diferentes al resto. Eran muy delgados y muy pálidos, y su manera de caminar era curiosa porque se sostenían el uno al otro, muy apretados, y no miraban a nadie, solo miraban al suelo y caminaban rápidamente. Nadie podía decirme quienes eran. Así que me puse muy insistente de niño y no deje de preguntar. Y era obvio que les costara tanto decir esa palabra y darme una respuesta. Pues esta era: “Son Judíos”.
Selektion - Neunter November Nacht (Ninth November Night)
Installation, Kulturbrauerei, Berlin, 1996
Yo nunca había escuchado esa palabra, así que dije “¿Qué es eso?”. Y quedé tan interesado porque nadie quería hablar de algo que obviamente había sucedido. Lo podía sentir. Y lo mismo siguió ocurriendo, nadie hablaría, nadie mencionaría nada. Así que se volvió mi pasión, un viaje de investigación. Ni bien aprendí a leer, comencé a leer periódicos y todo lo que podía conseguir. Entonces descubrí que había muchos procesos legales en marcha contra personas que habían trabajado en los campos de concentración, y leí todas las cosas horribles que hicieron, como torturaron gente, como asesinaron con sus propias manos. Y luego en los juicios estas personas eran dejadas en libertad. De niño mi sentido de justicia estaba roto, porque la idea de que hubiera personas que eran torturadas, o asesinadas, o a las que alguien les causaba algún tipo de dolor, era una idea que me frecuentaba, y era algo insoportable, especialmente si esas personas eran niños. Así que siempre pensaba en estos niños, y de hecho esta fue la razón principal por la cual empecé a pintar. Siempre me preguntaba: “¿Qué debo hacer?” y me asustaba y pensaba: “No encajo en esta sociedad. ¿Qué debo hacer? No hay nada. No importa lo que la sociedad tenga para ofrecerme, no encajaré”. Y entonces hubo un momento cuando yo tenía 18 años en el que me dije: “Conviértete en artista, un pintor.” Porque un artista es el último recurso en la sociedad, el último lugar en el que podría encajar. Porque yo haría mis propias reglas. Podría expresar lo que quisiera expresar. Y además podría tener cierto impacto en la sociedad. Esa fue la razón por la cual comencé a pintar. No fueron razones estéticas. Fue la idea de expresar mi agobio en todos estos años. Mi generación tiene un gran problema con el pasado, y con la generación de nuestros padres. Había un gran bache entre estas dos generaciones. Como la revolución de estudiantes en los 60, no podíamos relacionarnos con la generación de nuestros padres y sus creencias. Y su sistema de creencias no podía ser más externo y absurdo. Recuerdo una entrevista con el psiquiatra número uno de Viena en aquel entonces, Dr. Gross. En la entrevista el periodista le pregunta: “¿Es verdad que usted asesinó a 700 niños en la guerra?” Y el Dr. Gross dice: “Si” Muy relajado. Entonces el periodista le dice: “¿Me está diciendo que usted les inyectó veneno o algo así?” Y el dice: “No, lo hicimos muy humanamente porque mezclamos el veneno en la comida y los niños no se dieron cuenta de que iban a morir”. Cuando leí esta entrevista quedé impresionado, pero me impresionaba aún más el hecho de que nadie haya reaccionado. Ni una carta al editor, ni una protesta. Así que llamé a la revista y les dije: “Necesito una página, denme una página, quiero pintar una carta pública a este doctor.” Lo único que hice fue leer la entrevista de nuevo y pintar exactamente lo que el Dr. Gross dice. Pinté un niño comiendo, pinté un plato con comida, y su cabeza tendida en la comida con los ojos cerrados. Luego de esta pintura, hubo de repente una gran reacción, la gente comenzó a protestar, querían que lo echaran a patadas. Las personas comenzaron a escribir sobre esto. Fue una instancia más en la que vi como una imagen puede llegar tan profundamente. Y me di cuenta de que eso era el arte para mí: un arma, un arma para contraatacar. Para mí el proceso de la pintura, del arte, es pura intuición, como una epifanía en pintura. Yo quería recrear una pintura renacentista. Ese era el único arte que yo conocía de niño, porque crecí básicamente en iglesias Católico Romanas, tan abrumadoras, quiero decir, hermosas, pero tenebrosas al mismo tiempo. Cuando ingresas las vibraciones son impresionantes porque sientes esos miles de años de historia, y muy a menudo, una historia violenta. Yo quería recrear este tema, la Madona, el niño y los tres Reyes Magos frente a ella. Quería crear la versión de esto en el siglo veinte después del holocausto. La imagen que encontré fue la de estos Oficiales parados con toda su adoración y respeto alrededor del Führer. Y la dignidad de estos apuestos oficiales no la use conectada a la Madona y su niño. Todo mi arte ha generado siempre, desde su inicio, enormes reacciones. Reacciones emocionales, pero también reacciones agresivas. Sobre todo en sus inicios. Recuerdo un día en el que fui a mi primera exhibición a ver mis trabajos y a las personas que asistían. Y vi que todas mis pinturas tenían una etiqueta que decía: “Entartete Kunst”, lo cual significa “Arte degenerado”. Y una vez más nadie sabía nada. Así que comencé a consultar y a buscar. Y descubrí que le llamaban “Arte degenerado” a todo aquello que no les gustaba. Y cuando me pongo a pensar en todas las pinturas que fueron destruidas, en cómo Hitler quemó más de 13.000 piezas de arte en Berlín, y un número aún más grande de pinturas que fueron confiscadas y sacadas de los museos para luego ser subastadas en Suiza. Y lo que pocas personas saben es que el ingreso de estas pinturas subastadas iba directamente al bolsillo privado de Adolf Hitler. Era su venganza personal en contra del arte.
Maximilian Shell
– Estos son algunos pensamientos de Simon Wiesenthal: “Aquellos que aún tenían esperanzas, la Noche de los Cristales Rotos, en los planes que el Nacional Socialismo tenía para el pueblo Judío, fallaron al no reconocer la fuerza impulsora del mal que se manifestaba en aquel momento. Todo lo desagradable y perverso, toda característica negativa era proyectada en la minoría Judía. Lo cual facilitó a los autores a traspasar la barrera que separaba la vida y la muerte de sus víctimas. Ni siquiera de los niños se apiadaron.
Maximilian Schell
2003
Documentary of the installation "Selection - Ninth November Night"
2003
Sean Penn
– Pienso que lo que es realmente relevante en el arte de la emoción, es que hay una especie de espejo que las personas experimentan. Y tú puedes reconocer un sentimiento al mirar algo que forma parte de ti mismo. Y cuando alguien está dispuesto a adquirir la tristeza, la ironía, la fealdad y la belleza de la manera en la que lo hace Gottfried. Es por lo tanto relevante para mi considerar que es Arte. Y está ese talento llamativo y lo que él hace con el. Es tan particular debido a su talento. Pero como con cualquier otro talento, es importante lo que se elige hacer con él.
Jason Lee
– Compré esta pintura porque es una de las pinturas más impresionantes que he visto. Es también una muy buena representación de lo que fue para mi crecer en América. A los niños no se los valora tanto como se debería. Son los padres quienes controlan todo. De modo que los niños, para mi el aspecto más importante de la sociedad, son tratados como si no lo fueran. Tendría que ser al revés, por eso compré esta pintura. Es asombroso ver las reacciones de las personas de mi edad, que de niños crecieron en los suburbios al igual que yo. Y es casi universal la reacción que le provoca a una persona, con una realidad similar a la mía, ver esto. Lo sabes enseguida: Estos son ellos, este somos nosotros.
Gottfried Helnwein
– Una gran obra de arte no se olvida. Es por eso que hay imágenes que no podremos olvidar. Y ese es el privilegio de un artista, tener la responsabilidad de mostrarles a las personas una imagen que raramente olvidarán.
Maximilian Shell
– Mira estos niños. Mira la cara de estos niños. Multiplícalos por unos cientos de miles y solo así podrás tener una vaga idea de la dimensión de este holocausto. La tragedia más grande de la historia humana.
Gottfried Helnwein
– Para mi, “La Noche de los Cristales Rotos”, como una artista la llamó, fue el momento crucial de este desarrollo. Porque la idea de que en el plazo de una noche, todas las Sinagogas hallan sido quemadas, todos los negocios judíos hallan sido destruidos. Fue un golpe enorme. Cuando se cumplió el cincuenta aniversario de esto, yo vivía cerca de Cologne, y estaba sorprendido de que nadie hablara de esto, nadie mencionaba nada. Así que dije: “Quiero recordarlos”
Maximilian Shell
– Fue la convincente y cautivadora idea de Gottfried Helnwein el presentar las consecuencias de este período sin misericordia y de una manera tan poco convencional. No usó imágenes de cadáveres apilados, sino retratos de niños que te forzaban a detenerte a mirarlos y enfrentar esa idea.
Gottfried Helnwein
– Comencé a fotografiar niños en el área de Cologne. Seleccioné diferentes rostros, los pinté, y los alineé en una larga fila. Sólo sus rostros. Y al principio de esta larga fila de retratos puse la palabra: “Selektion” en alemán, lo cual obviamente significa “Selección”. Esta es para mí la palabra clave de esta tragedia. A menudo cuando se habla del nazismo uno se imagina a esos elegantes oficiales uniformados de la SS, y congregaciones de millones de personas y cosas por el estilo. Y creo que eso nos distrae. Yo siempre me interesé en las raíces. La idea de la “selección”, la idea de que un grupo de personas tuviera el derecho de seleccionar quién merecía vivir y quién no. Lo cual es absolutamente absurdo. Por eso quise situar a las personas en esa posición. Que miren los rostros y seleccionen. Entonces encontré una locación asombrosa, frente al domo de Cologne. Era un pasaje que no pertenecía a la ciudad, sino a “Deutsche Bundesbahn” el ferrocarril nacional de Alemania. Y había un hombre encargado de todo lo que tuviera que ver con proyectos artísticos, hablé con el y me dijo: “Si, úsalo”. Era el punto más visible. Desde el Domo de Cologne, desde el museo de Ludwig o desde dónde sea que tú estuvieras, lo veías. Fueron realmente asombrosas las reacciones emocionales que obtuve de la gente. Me gusta llegarles con mi arte. Conocer a las personas y comunicarme con ellas. Debo decir que es un proceso de aprendizaje, aprendo mucho de las reacciones de las personas, de las preguntas que me hacen, de las historias que me cuentan. Siempre fueron un recurso y la inspiración principal de mis obras de arte. Para mi el arte fue siempre diálogo. Un cincuenta por ciento es lo que el artista produce, y el otro cincuenta es el que lo recibe. Y necesitas ambos. Y lo último es tan importante como lo primero. Y así es como entiendo mi trabajo. Mi desafío era: “¿Funcionará? El arte en la calle, con personas que no van a galerías o no les interesa el arte”. Así que lo consideré siempre parte del proceso. Varios días después, una noche, alguien vino y cortó las gargantas de todos estos niños. Cuando vi eso quedé sorprendido de que alguien hiciera algo así. Pero decidí no reemplazar los cuadros. Simplemente los remendé, porque pensé: “Es parte del proceso. Demuestra que si tu muestras eso en Alemania en 1998, hay aún un potencial suficiente de furia, y esa es la reacción.”
Sean Penn
– El mundo es una casa embrujada y Gottfried es nuestro guía a través de ella. Estamos hablando del linaje de las personas, sus padres, sus abuelos, estuvieron implicados en esta historia con ese sentido de nacionalidad. En Alemania el Nazismo fue ayer, de alguna manera. Es decir, alcanzó a sus padres. Es algo de lo cual yo no tengo una experiencia cultural inmediata para poder hablar o hacerme una idea. Y como no puedo hacerme una idea de esto, no me resulta tan sorprendente que existiera esa animosidad y ese miedo. Requiere mirar dentro de uno mismo, conectarnos con nuestros padres, conectarnos con nuestro país. La experiencia similar que tiene Estados Unidos, pero aceptada más comúnmente, sería el holocausto de los indios americanos. Pero fue hace mucho tiempo y es más difícil para la gente conectarse con eso. La gente no quiere mirar las cosas feas que no tiene que mirar. Y eso es lo que hace el buen arte, te dice:”Siempre tienes que”
Helnwein, Sean Penn and director Henning Lohner
2003
Gottfried Helnwein
– El tema central de mi obra ha sido siempre el ser humano, los niños. Y los niños son lo más importante en toda sociedad, y lo más descuidado. Porque los adultos están siempre ocupados con un montón de asuntos importantes y se olvidan de que los niños son el futuro de la civilización y la cultura. Y reciben el peor trato. Recuerdo que de niño nadie respondía mis preguntas, nadie me escuchaba, estaba aislado de todo. Y en esa etapa las personas son sumamente vulnerables, y muy capaces y muy creativas, y abiertas y confiadas. Ese es mi punto de vista, eso es lo que quiero. Quiero ver el mundo a través de los ojos de un niño. También cuando pinto quiero abordar el mundo con los ojos de un niño. Creo que todo artista tiene un único tema en su trabajo, y todas las diversas obras de arte no son más que nuevas tentativas de formular esa única imagen. Cada artista tiene una misión, y cada obra de arte intenta describirnos esa única imagen que el nos quiere comunicar. Lo que sea que yo desee demostrar con estos cuadros alegóricos solo puedo hacerlo con niños. Porque cuando ellos crezcan se volverán distraídos. Ciertas cosas pueden mostrarse mucho mejor con un niño, y a menudo me concentro solamente en la cara del niño. La cual es muy difícil de pintar o fotografiar, porque no tiene líneas, no tiene rasgos característicos. Es muy suave, y todo es tan propio. También es interesante ver como en la historia del arte los niños nunca fueron un tema. A menos que fuera un santo, o el pequeño Jesús, o si era un infante o un joven Rey. O un ángel, una figura alegórica o metafórica. Pero los niños nunca fueron tomados en serio. Un maravilloso cuento de hadas de Hans Christian Andersen, que fue muy importante para mi cuando lo escuché de niño, es “El traje nuevo del Emperador”. Un mundo de adultos muy importantes que son engañados estúpidamente, y el emperador termina caminando desnudo y todos lo ven y creen que lleva puesto un hermoso traje, que luce increíble, y todos están felices, y pueden verlo porque quieren verlo. Y entonces de repente aparece un niño que señala al emperador y dice: “Mamá ¿por qué está desnudo ese hombre?”. Y en ese momento se rompe el hechizo. Solo un niño. Y eso es quizás lo que intento hacer con mis obras. Quiero ser ese niño que señala al emperador y dice: ¿Por qué está desnudo?”.
Ninth November Night
Installation, 1988, 400 x 6000 cm / 157 x 2362'', between Ludwig Museum and Cologne Cathedral, Cologne, each panel 370 x 250 cm, 146 x 98 inch
Installation "Ninth November Night"
1988
Ninth November Night
2003




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